caracola. f. Concha de un
caracol marino de gran tamaño,
de forma cónica, que, abierta por
el ápice y soplando por ella produce
un sonido como de trompa.
número 5 | septiembre 2005
 
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Iba a ser la Catedral de Málaga y se quedó en capilla, mezcolanza de muchas etapas y testigo de la historia católica de la ciudad. Bajo su estructura musulmana, mudéjar y gótica rezuman las aguas de un río oculto y los cimientos del primer seminario, de la antigua mezquita y hasta de una iglesia visigótica. La periodista malagueña Susana Villaverde se suma desde este mes a LA CARACOLA de TINTA BLANCA con uno de sus brillantes ensayos, publicado en El Mundo de Málaga.

Arquitectura en su entorno. El Sagrario de Málaga
Por SUSANA VILLAVERDE

Fue la primera catedral de Málaga, cuando todavía era mezquita. En 1487 los Reyes Católicos tomaron la ciudad y seis meses después la Mezquita-Aljama fue consagrada con la advocación de Santa María de la Encarnación. Sus dimensiones reducidas llevaron a los obispos Diego Ramírez de Vinuesa y César Riario a construir una de mayor capacidad, de la que queda la puerta del muro norte del Sagrario, denominada Puerta del Perdón, de estilo gótico y correspondiente al siglo XVI. El resto del edificio es islámico y mudéjar, aunque sufrió una profunda reforma en el siglo XVII, una vez concluida la primera fase de la actual Catedral de Málaga.
La portada del Sagrario destaca del resto de la fachada. Enmarcada entre pináculos, es esencialmente iconográfica y narrativa, cargada de retablos e indumentaria de la época, según explica el ingeniero jefe de la fábrica Catedral, Fernando Ramos. «Se observa la Virgen a la derecha, y a la izquierda el arcángel San Gabriel. Es cuando el Verbo se hace carne y es muy simbólico. El nombre que los Reyes Católicos dieron a las catedrales tras la Reconquista, de la Anunciación o Encarnación, es un elemento diferenciador respecto al Islam».
En las cuatro arquivoltas se ubican los precursores de la Iglesia y sobre la clave del arco está Dios Padre omnipresente con un cetro y una bola del mundo en la mano. A la izquierda se observa el escudo de armas del cardenal Riario y a la derecha el cuño o sello cardenalicio.
En la parte superior se esculpieron personajes de la Reconquista, como el cardenal Mendoza con un ángel, a la izquierda; y a la derecha, el primer obispo de Málaga, Pedro de Toledo y Ovalle, quien fuera canónigo de la Catedral de Sevilla y limosnero de los Reyes Católicos, quien aparece « asistido por el apóstol abanderado de la Reconquista, Santiago». Encima del arco se intuye «un pedrusco que era una Virgen de la O, una Virgen en estado de buena esperanza».
La obra se paralizó porque, según el ingeniero Ramos, se dieron cuenta de que estaban construyendo la catedral de Norte a Sur, «cuando todo templo monoteísta se orienta de Este a Oeste; además el estilo ya estaba pasado de é poca, pues en el resto de Europa imperaba el renacentismo». Así, la que iba a ser Catedral de Santa María de la Encarnación se convirtió en iglesia de Santa María, y después en la primera parroquia del centro, hasta que éste se despobló y se agregaron a la iglesia de Santiago, adonde incluso se llegó a trasladar el Cabildo cuando las obras de la segunda fase de la catedral la hicieron inhabitable.
Al otro lado de la Puerta del Perdón, en los jardines del Sagrario, que antiguamente era el patio de las abluciones, la fachada esgrafiada muestra signos marianos que en ocasiones han sido malinterpretados. Una piedra solitaria representa otra Anunciación y cerca de la puerta de entrada de uso habitual se localiza el primer reloj de sol de la catedral.
Hoy día el Sagrario se considera una capilla más. Dentro se ofician eucaristías bajo las bóvedas de escayola, del arquitecto Zuzurrunzaga, que ocultan la original estructura mudéjar de madera. La cúpula del altar es de traza renacentista con mocárabes barrocos, ya que las últimas intervenciones datan del siglo XVIII. Fue entonces cuando se derribó el alminar de la torre, y un siglo después, en 1862, también desaparecieron el seminario y el colegio de séises que estaban adosados a la iglesia. Todavía perdura y se puede ver en un lateral el contorno de su estructura, la cual unía el Obispado a la primigenia catedral.
En ese mismo año y con motivo de una visita de la Reina Isabel II se eliminó la escalinata del Sagrario en calle Santa María, «porque la caravana real no cabía por el pasaje, y el pórtico parecía un retablo colgado en la pared», aclaró Ramos. La escalera de piedra no volvió a colocarse hasta 1954, pero el tránsito de coches dificultaba el paso de peatones. En los años 90 la alcaldesa Celia Villalobos cerró al tráfico definitivamente la calle.
El Sagrario y todo el conjunto catedralicio, levantados sobre los cimientos de tanta historia, «incluidos, se piensa, los restos de una iglesia visigótica», son Bienes de Interés Cultural. La portada sufrió una restauración en el siglo XIX con microceras calientes que han inundado la piedra, también erosionada por la humedad, ya que bajo los cimientos discurre además un río subterráneo procedente de Los Montes.