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Iba a ser la Catedral de Málaga y se quedó en capilla, mezcolanza
de muchas etapas y testigo de la historia católica de la ciudad. Bajo su estructura musulmana, mudéjar y gótica rezuman las aguas de un río
oculto y los cimientos del primer seminario, de la antigua mezquita y hasta de una
iglesia visigótica. La periodista malagueña Susana Villaverde se suma
desde este mes a LA CARACOLA de TINTA BLANCA con uno de sus brillantes ensayos, publicado
en El Mundo de Málaga.
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| Arquitectura en su entorno. El Sagrario de Málaga |
Por SUSANA VILLAVERDE
Fue la primera catedral de Málaga, cuando todavía era mezquita.
En 1487 los Reyes Católicos tomaron la ciudad y seis meses después la Mezquita-Aljama fue consagrada con la advocación de Santa María de la Encarnación.
Sus dimensiones reducidas llevaron a los obispos Diego Ramírez de Vinuesa y César Riario a construir una de mayor capacidad, de la que queda la puerta del muro norte del Sagrario,
denominada Puerta del Perdón, de estilo gótico y correspondiente al siglo XVI. El resto del edificio es islámico y mudéjar,
aunque sufrió una profunda reforma en el siglo XVII, una vez concluida la
primera fase de la actual Catedral de Málaga.
La portada del Sagrario destaca del resto de la fachada. Enmarcada entre pináculos, es esencialmente iconográfica y narrativa, cargada de
retablos e indumentaria de la época, según explica el ingeniero jefe de la
fábrica Catedral, Fernando Ramos. «Se observa la Virgen a la derecha, y a la
izquierda el arcángel San Gabriel. Es cuando el Verbo se hace carne y
es muy simbólico. El nombre que los Reyes Católicos dieron a las catedrales
tras la Reconquista, de la Anunciación o Encarnación, es un elemento diferenciador
respecto al Islam».
En las cuatro arquivoltas se ubican los precursores de la Iglesia y sobre la clave del arco está Dios Padre omnipresente con un cetro y una bola del
mundo en la mano. A la izquierda se observa el escudo de armas del cardenal Riario y a la derecha el cuño o sello cardenalicio.
En la parte superior se esculpieron personajes de la Reconquista, como el cardenal Mendoza con un ángel, a la izquierda; y a la derecha, el primer
obispo de Málaga, Pedro de Toledo y Ovalle, quien fuera canónigo de la Catedral de Sevilla y limosnero de los Reyes Católicos, quien aparece
« asistido por el apóstol abanderado de la Reconquista, Santiago». Encima del arco se intuye «un pedrusco que era una Virgen de la O, una Virgen
en estado de buena esperanza».
La obra se paralizó porque, según el ingeniero Ramos, se dieron
cuenta de
que estaban construyendo la catedral de Norte a Sur, «cuando todo templo
monoteísta se orienta de Este a Oeste; además el estilo ya estaba
pasado de
é
poca, pues en el resto de Europa imperaba el renacentismo». Así,
la que iba
a ser Catedral de Santa María de la Encarnación se convirtió en
iglesia de
Santa María, y después en la primera parroquia del centro, hasta
que éste se
despobló y se agregaron a la iglesia de Santiago, adonde incluso se llegó a
trasladar el Cabildo cuando las obras de la segunda fase de la catedral la
hicieron inhabitable.
Al otro lado de la Puerta del Perdón, en los jardines del Sagrario, que
antiguamente era el patio de las abluciones, la fachada esgrafiada muestra
signos marianos que en ocasiones han sido malinterpretados. Una piedra
solitaria representa otra Anunciación y cerca de la puerta de entrada
de uso
habitual se localiza el primer reloj de sol de la catedral.
Hoy día el Sagrario se considera una capilla más. Dentro se ofician
eucaristías bajo las bóvedas de escayola, del arquitecto Zuzurrunzaga,
que
ocultan la original estructura mudéjar de madera. La cúpula del
altar es de
traza renacentista con mocárabes barrocos, ya que las últimas intervenciones
datan del siglo XVIII. Fue entonces cuando se derribó el alminar de la
torre, y un siglo después, en 1862, también desaparecieron el seminario
y el
colegio de séises que estaban adosados a la iglesia. Todavía perdura
y se
puede ver en un lateral el contorno de su estructura, la cual unía el
Obispado a la primigenia catedral.
En ese mismo año y con motivo de una visita de la Reina Isabel II se eliminó
la escalinata del Sagrario en calle Santa María, «porque la caravana
real no
cabía por el pasaje, y el pórtico parecía un retablo colgado
en la pared»,
aclaró Ramos. La escalera de piedra no volvió a colocarse hasta
1954, pero
el tránsito de coches dificultaba el paso de peatones. En los años
90 la
alcaldesa Celia Villalobos cerró al tráfico definitivamente la
calle.
El Sagrario y todo el conjunto catedralicio, levantados sobre los cimientos
de tanta historia, «incluidos, se piensa, los restos de una iglesia
visigótica», son Bienes de Interés Cultural. La portada sufrió una
restauración en el siglo XIX con microceras calientes que han inundado
la
piedra, también erosionada por la humedad, ya que bajo los cimientos
discurre además un río subterráneo procedente de Los Montes.
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